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febrero 14, 2020

ORTOGRAFÍA Y ESCRITORES

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¿Es necesario tener excelente ortografía para ser escritor?


La respuesta es sí. Punto, ya se puede acabar el artículo.

Pero bueno, querida lectora y amable lector, creo que esperan un poco más de explicación así que se las daré:

La ortografía, junto con la gramática, el uso de buen vocabulario y todas esas cosas que nos ayudan a escribir mejor, son herramientas, si, así como lo escuchas, herramientas.

Verás, un fotógrafo tiene su cámara, su lente, su trípode; un pintor sus lienzos, pinturas, pinceles; un escultor su material sea bronce, mármol…, sus bocetos, etc. Todas son los instrumentos de su arte, los escritores también tenemos las nuestras, la principal: el conocimiento del español, y entre ese saber está la ortografía.

¿Por qué es tan importante?


Como herramienta, la ortografía es de las más básica y útil.

Verá, amable lector y querida lectora, mi abuelito era carpintero, y él me enseñó de carpintería, y recuerdo que su primera lección fue sobre las herramientas: su nombre, para que servían, como se usaban. Antes de agarrar mi primer tocón de madera, ya sabía de ellas, ya que es importante conocerlas para entrar en lo más profundo del trabajo.

Uno no puede estar haciendo una silla, y decir: “voy a ver si le pongo aquí un consianfirulo que no sé cómo se llama, me late que este cosito torcido lo puedo usar para ver qué pasa”, pues no. Uno debía conocer que si va a serruchar necesita el serrucho, y saber cual, entre todos los firuletes afilados de encima de la mesa, es el serrucho; tan simple y llano como eso.

De la misma manera, si uno es escritor debe saber las normas básicas de ortografía, que incluye la forma correcta de escribir las palabras, las reglas de los signos de puntuación y en general, las normas del español. Porque la ortografía es la punta visible del iceberg del manejo del lenguaje, y en algo en lo que pares escritores, lectores, editores, correctores, y tooooodos en el mundo editorial, se fijan de primera vista.

Digamos que es la carta de introducción de un escritor, es el vestuario que te pones para una entrevista en la editorial. Si yo voy a contratar a alguien y se presenta desaliñado, puessssssssssssss, se lo piensa uno dos veces; más terrible si llega sucio u oliendo a feo; pues es lo mismo si entregas un texto descuidado, o peor, sin ninguna revisión.

Todos sabemos de las formas de las palabras, es decir, como se escriben, porque aprendemos las bases en la escuela, y es muy fácil recurrir al diccionario para revisarlas, además la lectura enseña ortografía por captación visual. Así que escribir de manera correcta, es un tema de esfuerzo y dedicación más que de sabiondos.

Instruirse para usar los signos de puntuación también es fácil, se aprende de dos fuentes:

a) leyendo y conociéndolos en su normativa (comas vocativas, normas de puntos dobles, tipos de guiones, etc.),

b) con la experiencia; es el uso lo que da la habilidad necesaria para tener ritmo de narrativa.

Esto es lo básico, pero querida lectora y amable lector, si usted quiere convertirse en escritor debe ir más allá, una vez aprendidas las normas hay que estirarlas, rasgarlas, llevarlas al límite, conocer como las usan los escritores clásicos, y hacer experimentos.

Está extendida la creencia que, por el hecho de juntar letras y palabras, ya se es escritor, y dejamos de un lado la formación. Es como si yo dijera que todos somos fotógrafos, pues hoy en día tenemos cámaras en nuestros celulares y tomamos fotos. Las herramientas son necesarias, pero el arte necesita alma.

¿Es suficiente saber ortografía para ser escritor?


No. No lo es.

Como lectora y correctora he leído escritos pulcros, sin ningún error, limpios en sus profundidades, y sin gracia, sin fondo, sin sustancia. La ortografía y gramática, son solo herramientas, hace falta más conocimiento.

Se los pongo de la siguiente manera: Cuando experimenté a manejar tocones de madera, apenas hice algunas decoraciones, aprendí a juntar dos ángulos y poca cosa más. Si me esforzara podría hacer una ventana, o un banco sencillo, pero créanme, no haría arte con la madera, a pesar de que sé usar las herramientas.

Esto porque para hacerlo se necesita conocer utensilios, y este es el primer paso a penas, después hay que aprender técnicas, dominarlas, y luego desarrollar sus propios gustos. El arte trasciende el mero hecho del uso de las herramientas.

Es decir, después de aprender ortografía, o mientras lo haces,  deberás investigar sobre desarrollo de personajes, puntos de giro, técnicas narrativas, tono, voz, temas narrativos, estructuras, y un montón de temas adicionales. Todo esto convertirá tu uso de herramientas del español, en el arte de la escritura creativa.

Te lo pongo así: los profesores universitarios manejan muy bien el lenguaje, tienen las herramientas a punto, pero no escriben narrativa, muchos no escriben en absoluto, y los que se si escriben, usan sus herramientas para el ensayo y resultados investigativos, no para la creación de ficción.

¿Debes esforzarte en tener la mejor ortografía?


Si, conocerla en toda su extensión es algo básico para un escritor, lo que sucede es que no es garantía de que seas buen narrador, pero al menos no tendrás mal aliento literario.

Debes entender que nadie es perfecto en el uso de la ortografía, todos cometemos errores, y se nos pasan detalles, por eso es muy importante el proceso de corrección en una obra. Sin embargo, es muy distinto que en una novela de 100 páginas te falten una docena de tildes, y escribas mal una palabra, a que un texto empieza: hace muchos, muchos dias, un pajaro estava obserbando la ljania… (A propósito, hay cinco errores en esa frase, ¿puedes detectarlos?, déjamelos en comentarios)

Nadie escribe perfecto, así que para darle calidad de tu obra debes crear un proceso de corrección. Por amor a tu trabajo, no hagas eso de que terminas de poner el punto y ya estás colgando tu creación en redes sociales o en Watt Pat, posteando “¿a quién le gustaría leer mi cuento?”, respeta tu obra, corrígela y lánzala lo más pulida posible.

Cuando termines de escribir, asegúrate de corregir ortográficamente al menos una vez, aunque a mis estudiantes yo siempre recomiendo tres correcciones:

A) Orto tipográfica: en donde revisas dedazos tipo poner un el por un le, saltarte alguna letra o consonante, y por supuesto tildes, y signos de puntación en general.

B) De repeticiones: buscar redundancias de palabras, de significados, de contenido y las muletillas propias del escritor.

C) De estilo: donde revisar coherencia, cohesión, desarrollo de personajes, de historia, etc.

Y cada una es en un momento distinto, no intentes realizar las tres de un solo tajazo (prometo escribir sobre trucos de corrección para que aprendan a hacerlo por ustedes mismos).

Estas revisiones siempre las hago yo ANTES de pasarle el texto a mis primeros lectores (que a su vez hacen su corrección), y por supuestísimo, antes de presentarla a cualquier editor (quien también corrige).

Con esto y todo, cuando el texto sale impreso en libro, termino encontrando uno que otro error (siempre me pasa con los artículos de este blog, y eso me enloquece), pero es parte del proceso de ser escritor, saber que corregir, cuando hacerlo, y en que momento mudarte a otra obra.

Así pues: Si, necesitas conocer de ortografía, y esto debe ser el primer paso en tu camino de aprendizaje, para formarte en el arte de ser escritor.



marzo 27, 2019

¿CONOCES LA NORMA DE LOS 10 ERRORES DE ORTOGRAFÍA?

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Autora: Karonlains Alarcón-Forero

Soy primera lectora (en algunos lugares también se le llama lectora profesional), que es quien se encarga de leer los manuscritos y descartarlos o pasarlos en una primera criba, también puedo leer los escritos de los autores y darles una retroalimentación de su obra, en lo que es un informe de lectura. La primera vez que trabajé en ello fue ad honorem para un concurso de escritores, y ahí empecé a aprender a hacerlo.


Después de eso trabajé en otros concursos como primera lectora, y los que eran más experimentados que yo me enseñaron mucho, fue una dicha cuando una editorial pequeña me llamó para contratar mis servicios, tenían una centena de manuscritos para depurar y la persona que se encargaba de hacerlo se había enfermado, con el agravante de que estaban buscando nuevos títulos para la Feria del Libro de ese año.

Así que el trabajo era larguísimo y súper apresurado, debía depurarlos todos en cuestión de dos meses, ¡dos meses para leer un promedio de cien obras! ¿se lo imaginan?, yo estuve a punto de decir que no, me parecía demasiado, entonces el editor en jefe me dijo: “Aplica la norma de los 5 errores”, y yo toda novata con cara de “¿Quejeso?”, y él me explicó: “vas leyendo el manuscrito, y llevas la cuenta de cuantos errores de ortografía encuentras, cuando llegues a cinco lo descartas”.

Me pareció una locura, se podía descartar una buena obra con ese método, así se lo hice saber a lo que él me informó: “No se usa siempre, es en momentos de apremio, y además eso nos ayuda a ahorrar en la corrección”. Bueno, pues por el volumen de trabajo lo implementé, y eso me generó gran cantidad de preguntas, ¿los errores de orto tipografía cuentan?, ¿los errores de guiones y signos de admiración y pregunta de apertura cuentan?, ¿Qué sucede si dejo pasar uno con muchos errores pero buena historia?, en fin…

El asunto es que lo apliqué y ¿saben qué?, funcionó. Yo empleé el límite de veinte errores porque cinco me parecían muy poco, y en todas las ocasiones en que descarté un borrador que había llegado al límite de errores, realmente merecía ser descartado por muchos desaciertos de fondo como personajes, trama, estructura, etc.

Es una relación que existe, el autor que ha aprendido a escribir bien los asuntos de fondo, tiene gran experiencia en manejar los asuntos de forma, por lo tanto, descartar por asuntos de ortografía no es tan descabellado y al azar como parece. La forma guarda relación con el fondo, y siempre que pienso en esto recuerdo a mi abuelito, quien era carpintero, y con él aprendí muchas cosas, entre ellas a usar correctamente las herramientas y una vez que las usas, el material, la madera, va tomando muchas formas, y al hacerlo tú mismo vas aprendiendo técnicas, vas solucionando problemas y cada cosa que haces va a quedar mejor que la anterior (si estás dispuesto a aprender).

Sé que como escritor, la regla de “los cinco errores ortográficos”, como me he inventado llamarla, no es lo mejor, y realmente desde el lado del autor suena como una completa y absoluta locura, que descarten tu manuscrito por eso ¿en serio? Viéndolo desde el lado editorial no es tan así, si un autor tiene un libro terminado, supuestamente listo para presentarlo al lector, debería estar lo más pulido posible y eso incluye la ortografía.

Por supuesto, todo texto que se va a publicar pasa por un proceso editorial que incluye corrección orto tipográfica, o de estilo, y eso es normal, pero lo que no lo es normal es que un escrito tenga tantísimos errores que sea imposible entender el mensaje. Como autores debemos entender que las palabras son nuestras herramientas y debemos aprender a manejarlas lo mejor posible.
Si tienes un escrito que crees terminado, yo te recomiendo hacer un proceso de corrección, eso te evitará quedar atascado en la criba de “los cinco errores de ortografía”, y hacerlo, querida escritora y amable escritor, no solo te concierte a ti.

Aquí van unos cuantos consejos sinceros:
  • Estudia las herramientas del lenguaje: Compra diccionarios o consúltalos en línea, conoce los foros de dudas del lenguaje, toma cursos, aprende en general. Mira muchos artistas invierten tiempo y dinero en aprender a usar sus herramientas, piensa en un músico, en un pintor ¿Cuánto tiempo invierten en aprender sus técnicas?, no te creas que porque sabes juntar silabas sabes escribir. Aprende el lenguaje.

  • Deja dormir el texto: No es un consejo mío, es de Chejov. Él siempre decía que hay que guardar los escritos y así es, archívalos en un cajón o en tu PC y luego de un tiempo léelos de nuevo. En el momento que yo termino un escrito todo me parece bello, maravilloso, la vida fluye y hay pajaritos cantando en mi ventana, si yo corrijo algo mío en ese estado no le encuentro un solo defecto, pero cuando guardo y luego de tres meses (es el tiempo mínimo en el que los tengo bajo llave) los releo empiezo a ver todas las fallas que se me pasaron por alto, sigo amándolo, pero ya no hay pajaritos cantando. Estos artículos del blog por ejemplo, me precipitaba a publicarlos, y les encontraba decenas de errores luego de publicados y eso me desquiciaba, ahora los guardo por lo menos una semana. Eso no garantiza que no tengan fallas, pero por lo menos me ayuda a evitar cosas como la redundancia y errores de argumento que son comunes en los primeros borradores.

  • Haz una lectura en voz alta: En solitario o acompañado, es tú decisión, pero hazla. Lee en voz alta el texto, poniendo atención a los signos de puntuación, escuchar te dará la posibilidad de evaluar el ritmo de tu narrativa.

  • Consigue un primer lector sincero: Luego de dormir tu texto, hazle una segunda y si quieres una tercera revisión, entonces pásalo a un lector. No se vale que sea tu mamá, o la tía que tanto te quiere, debes encontrar alguien que sepa leer, que encuentre fallas en los argumentos, esos que en las películas de misterio a la mitad ya saben quién es el delincuente, un amigo sincero que no le dé pena decirte: “ve, lo que escribiste es una porquería linda, pero porquería”, y cuando tú le preguntes la razón de su afirmación saque un esfero rojo y empiece a señalar todos los errores. Consíguetelo, antes de imprimir, antes de enviar a la editorial, antes de pensar en la auto publicación, consíguete un primer lector.

  • Paga una corrección de estilo: es realmente una opción, es especial cuando quieres tener tu texto terminado un 100%, ninguna corrección te quedará sin errores, siempre existe el fallo humano, un pequeño por aquí y otro por allá. Sin embargo, la corrección de estilo te evita los errores más comunes. Yo no pago corrección porque mi esposo es corrector y traductor oficial, así que hace parte de su labor conyugal corregir mis textos (las ventajas de casarte con tu profesor de taller de escritores J), pero mis textos finales siempre pasan por corrección profesional.




La corrección casi nunca va a ser gratuita, así que si es un gasto que debes prepararte para asumir en algún momento, volvemos a lo mismo, somos artistas, debemos invertir en nuestro arte.

Estos cuatro pasos no te aseguran que una editorial te va a fichar, recuerda si estás pensando en auto publicar aun tienes que aprender del mundo de la edición, puedes leer los artículos sobre auto publicar con editorial o como auto publicar mi libro.



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